Espejo dorado de pared «Louise» con penacho de acanto y fila de perlas junto a la luna, vista frontal sobre fondo blanco
Espejo dorado «Louise» que refleja un pasillo de piedra clara con una puerta en arco de medio punto
Parte alta del espejo «Louise»: remate curvo con pico central, penacho de acanto y volutas doradas
Primer plano del copete del espejo «Louise»: hojas de acanto y voluta calada en pan de oro patinado
Esquina superior izquierda, redondeada, del espejo «Louise»: moldura escalonada en pan de oro y perlas junto a la luna
Esquina inferior izquierda del espejo «Louise», en ángulo recto, con filetes brillantes y fila de perlas
Copete del espejo «Louise» visto en escorzo: penacho de acanto, voluta calada y pequeña roseta dorada
Trasera del espejo «Louise»: tablas horizontales de madera, alambre para colgar y silueta del copete
Detalle de la trasera del espejo «Louise»: alambre metálico enganchado a una armella en el lateral del marco

Kuzco Art Maison

Espejo dorado «Louise» – de pared con copete, 180 × 100 cm

Precio de venta€695,00
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SKU: KS0005
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Espejo dorado «Louise» – de pared con copete, 180 × 100 cm

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El «Louise» es un espejo dorado de pared con copete y de formato generoso: 180 cm de alto por 100 cm de ancho. Desde las esquinas superiores redondeadas, el borde superior sube en dos curvas que se juntan en un leve pico central; sobre ese punto se alza un penacho de hojas de acanto, flanqueado por volutas caladas que siguen ambas curvas del remate. Los laterales bajan rectos hasta dos esquinas en ángulo recto.

La moldura se escalona hacia el cristal: una banda exterior de oro más oscuro, varios filetes brillantes y, junto a la luna, una fila continua de perlas. Madera y ornamentos de yeso compuesto forman el marco, que se dora con pan de oro y se patina a mano; por eso los relieves destellan mientras los fondos conservan un oro más apagado. La luna es de cristal biselado.

Por su anchura necesita un tramo de pared libre: el de un recibidor, un salón o una estancia que recuerde a una galería. Puede ir sobre una consola o presidir la pared por sí solo, entre muebles clásicos o en un interior contemporáneo. En la trasera, hecha de tablas horizontales de madera, un alambre anclado a dos armellas laterales sostiene el espejo.

Trazado al gusto clásico francés y dorado a mano en nuestros días, el «Louise» es una obra nueva: no se trata de una antigüedad.

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