Espejo dorado de cuerpo entero Beauvoir con copete calado y marco en arco, vista frontal sobre fondo blanco
Copete del espejo dorado Beauvoir: venera, hojas de acanto y volutas en C caladas sobre el arco del marco
Esquina inferior del espejo dorado Beauvoir: cordón de perlas junto a la luna y hoja enroscada en pan de oro
Esquinas inferiores del espejo Beauvoir vistas en ángulo: volutas, cordón de perlas y bisel de la luna
Trasera del espejo dorado Beauvoir: listones de madera, alambre para colgar y el copete asomando por arriba
Copete dorado del espejo Beauvoir bajo una lámpara de puntas de cristal, con la luna biselada debajo
Espejo dorado Beauvoir con copete al lado del espejo de arco Corday, sin copete, y una lámpara de estrella de cristal
Espejos dorados Corday, sin copete, y Beauvoir, con copete, detrás de un torso de mármol con coraza y bronces en repisas

Kuzco Art Maison

Espejo dorado «Beauvoir» – de cuerpo entero con copete, 220 cm

Precio de venta€695,00
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Espejo dorado «Beauvoir» – de cuerpo entero con copete, 220 cm

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Hekelveld 1
1012 SN Amsterdam
Países Bajos

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Con 220 cm de alto y apenas 64 cm de ancho, el «Beauvoir» es un espejo dorado de cuerpo entero con copete. La moldura, de perfil clásico francés, termina arriba en arco de hombros redondeados; un cordón de perlas enmarca la luna y dos adornos de hoja enroscada ocupan las esquinas inferiores. Lo corona un copete calado con venera, hojas de acanto y volutas en C.

La forma se inspira en la Galería de los Espejos de Versalles, levantada entre 1678 y 1684 por Jules Hardouin-Mansart, donde 357 espejos revisten las diecisiete arcadas que miran a las ventanas. Los espejos eran entonces objetos de enorme valor, y la galería probaba que la manufactura francesa ya rivalizaba con el monopolio veneciano.

El marco combina madera y ornamentos de yeso compuesto; se trabaja a mano y se dora con pan de oro. La luna es de cristal biselado: el bisel recorre su perímetro y quiebra la luz en los cantos. Pesa 23 kg; la trasera, de listones de madera, lleva un alambre para colgarlo.

Por su silueta alargada, el Beauvoir luce mejor bajo techos altos —un salón amplio, un recibidor, una boutique—, donde estiliza la pared y reparte la claridad por la estancia. Este espejo es obra nueva, dorada a mano según el gusto clásico francés, y no es una antigüedad.

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